Comer Bien

Recetas, menús y consejos para comer bien.

carnemecha Ingredientes

  • Preferiblemente una pieza de cabeza de lomo ibérico.
  • Dos cebollas.
  • 4 Zanahorias
  • Unos 10-15 tomatitos cherrys
  • Sal
  • Aceite
  • Una buena sartén con tapadera
  • Y ganas de comer

Prólogo

Hay muchas recetas de carne mechá, hay gente que la hace en el horno, otros en la olla express, pero a mi me gusta la cocción lenta, y la cocina extremadamente rústica. Así que os presento una receta muy fácil de hacer, sin complicaciones.

Y por cierto, perdón por la foto, con el móvil, de noche… demasiado bien ha salido.

Preparación

Cogemos una sartén antiadherente y ponemos la carne, ahora echamos la cebolla, cortada a grandes trozos, 5 o 6 trozos, por cebolla, las zanahorias cortadas en rodajas de 1cm de espesor, y los tomatitos cherrys, cortados por la mitad o enteros, yo los prefiero cortados, y por cierto, no pelo las zanahorias….

Ponemos aceite para que cubra un poco todo, y le ponemos sal, lo tapamos y lo ponemos a fuego medio-1, es decir, si tenemos del 1 al 9 en nuestra cocina, lo ponemos en el 4.

Cuando las zanahorias estén totalmente cocidas (muy blandas), le damos la vuelta a la carne.

Dependiendo del tamaño y el grosor de la carne tardará mas o menos. Par una carne de 2 kilos, y de grosos similar a un vaso, tarda 2 horas y media.

Si queremos asegurarnos de que está hecha, podemos hacer un corte.

Presentación

La carne hay que dejarla reposar hasta que se enfríe, no se debe comer acabado de cocinar, además de que cuesta más trabajo cortarla.

Una vez que está fría, si podemos cortarla bien, aconsejo un cuchillo ancho, hay mucha gente que cree que con un cuchillo jamonero es más fácil, pero es un error.

Una vez que la cortamos en rodajas, podemos hacer dos cosas, o ponemos la verdura, o hacemos una salsa triturando la verdura. Normalmente hay que hecharle un poco de sal.

Una mesa bien puestaEn la vida sólo hay dos cosas importantes sobre las que tenemos algún control:

  • Qué hacemos (no tanto control)
  • Cómo lo hacemos (mucho más control)

La mayoría de las dietas suelen enfocarse casi exclusivamente al “qué comemos” pero normalmente se deja de lado el “cómo comemos”.

Por fortuna tengo una constitución genética que me ayuda a estar delgado y que me permite desayunar todas las mañanas medio bollo de pan con aceite y tomate, otro medio con aceite y mermelada de naranja amarga y un vaso de leche con colacao (ahí es ‘ná’). No obstante tengo dos costumbres que creo que me ayudan a mantenerme en mi peso: como muy despacio y paro cuando no tengo más hambre.

Hoy leyendo un artículo en un blog del que soy asiduo he encontrado unos sencillos consejos que pueden ayudar a comer mejor y más despacio, la bautizaré como “La dieta del tenedor” por si hago escuela y luego tengo que reclamar los derechos de autor.

Ahí va La dieta del tenedor:

  • Después de cada bocado suelta el tenedor, o la cuchara, en el borde del plato, aprovecha la pausa para masticar tranquilamente y luego vuelve a la carga
  • Sírvete SIEMPRE en un plato: no comas nunca nada que no pase por tu plato, esto incluye el comer de pie mientras preparas la comida, la merienda o cualquier otro tipo de picoteo.

Sigue esta dieta tan sencilla en apariencia y tan fácil de saltarse en la práctica y ya me contarás los resultados.

Enlaces relacionados

El sabor de la carne de membrillo me recuerda al campo, a los veranos con mis primos y al olor del granero donde mi abuela guardaba los platos de este delicioso postre cubiertos por una capa de moho. El moho en el membrillo debe cumplir la misma función que en el salchichón: le da un sabor especial.

Todo el secreto de la carne de membrillo consiste en no echarle agua. Pelar o no pelar los membrillos es opcional, siempre que tengan la piel limpia y sin manchas. Quitarles el corazón con las semillas y las partes más duras si es imprescindible, pero merece la pena el esfuerzo.

La cantidad de azúcar depende del gusto de cada uno, yo suelo pesar los membrillos antes de limpiarlos y le añado la mitad del peso en azúcar. Aunque si quiero que me dure para todo el año le echo algo más, hay quien le echa el mismo peso de azúcar que el membrillo ya limpio.

Bueno pues una vez que los membrillos están limpios, los troceas, los echas en una cacerola u olla que tenga el fondo grueso y añades el azúcar. Lo dejas a fuego lento y verás como el membrillo empieza a soltar un jugo que huele deliciosamente bien, el jugo se une con el azúcar y en ese caldo se van haciendo los membrillos.

Cuando saques la nariz de la olla tápala (la olla) para que no pierda el caldo. Dependiendo de la cantidad de membrillo que hayas echado lo dejas cociendo entre cuarenta minutos y una hora (la casa se te llenará de un aroma delicioso), cuando los trozos empiecen a tomar color rojo lo apartas del fuego e  inmediatamente lo bates todo con una buena batidora. Viertes la crema resultante en platos, fiambreras o moldes y, si puedes aguantar, lo dejas reposar unos días para que tome consistencia.

Trucos importantes: no añadir agua en absoluto, no dejar que el membrillo se ponga demasiado rojo, usar una buena batidora para que no queden grumos ni pedacitos.

Las plantas de Kalonji (Nigella Sativa) se encuentran en toda la India en forma de arbustos y se distinguen por su flores de color azul. Las semillas, utilizadas como especia en la cocina hindú, son de forma triangular, color negro y poseen una fuerte olor acre. Contienen una cantidad considerable de aceites esenciales con propiedades terapeúticas.

Uso culinario

En la cocina las semillas de Kalonji se utilizan trituradas y tienen un aroma parecido al orégano. También se utilizan enteras en la elaboración de panes. Tiene un agradable sabor ligeramente amargo y picante.
También se utilizan salteadas en Ghee (aceite de semilla) o tostadas en seco para liberar el aroma y sabor y se añade a los platos de verduras.

Enlaces de interés

Recetas con kalonji

Ingredientes

  • 225 g de gambas congeladas
  • 350 g de puré de espinacas de lata, o espinacas congeladas, ya descongeladas y picadas
  • 2 tomates
  • 150ml de aceite
  • 1/2cucharadita de semilla de mostaza
  • 1/2 cucharadita de kalonji (se puede sustituir por un poco de orégano)
  • 1cucharadita de ajo chafado
  • 1 cucharadita de jenjibre fresco,finamente picado
  • 1 cucharadita de guindilla en polvo
  • 1 cucharadita de sal

Preparación

  1. Incorpore las gambas a un cuenco con agua fría y déjelas hasta que se hayan descongelado del todo.
  2. Escurra el pure de espinacas, si lo utiliza de lata.
  3. Con un cuchillo afilado,corte los tomates en varias rodajas y resérvelos aparte.
  4. Caliente el aceite en una sartén y añada las semillas de mostaza y el kalonji.
  5. Baje la temperatura e incorpore el tomate,las espinacas,el jengibre,el ajo,la guindilla en polvo y la sal y saltee unos 5-7 minutos.
  6. Escurra bien las gambas.
  7. Añada las gambas al contenido de la sartén.

Pase las gambas y las espinacas a una fuente y sírvalas calientes.

En nuestra cocina estamos en conexión con todo el universo. Cómo cocinamos la comida y cómo la cocina nos “cocina a nosotros”. De algún modo al cocinar también “somos cocinados”, pues nuestra actitud en la cocina, en la selección y preparación de los alimentos, son un reflejo de lo que somos, como nos consideramos a nosotros mismos y a los demás. Al cocinar, “cocinamos” también nuestros valores de respeto y consideración hacia nuestro cuerpo-mente, “cocinamos” nuestro respeto y consideración hacia las demás personas que van a disfrutar de nuestra cocina y “cocinamos” nuestra conciencia de vinculación con el mundo y el universo que ha hecho posible la materialización de esos alimentos. La dualidad cartesiana queda en entredicho en la cocina Zen: no hay separación entre cuerpo y mente antes, durante y después de cocinar, pues cocinamos con y para nuestro cuerpo-mente y comemos con y para nuestro cuerpo-mente.

Fuente: http://jmonzo.blogspot.com/2008/08/quin-cocina-quin-zen-entre-pucheros.html

Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=oJ4xqwWeHWk&eurl=http://jmonzo.blogspot.com/2008/08/quin-cocina-quin-zen-entre-pucheros.html&feature=player_embedded

Delicioso y sencillo plato que se prepara en un momento. A los niños les encanta.

Compra un rulo de queso de cabra pequeñito o varias lonchas del que venden al corte, pero que sea en rulo, de ese que viene con la corteza blanquita.

Cortas el rulo en rodajas, pones un poco de aceite en una sartén y lo pones a asar, le echas un poco de vinagre de módena o similar por encima y antes de que se queme por debajo lo sacas con una paleta sin que se rompa. Al servir se le pone un poco de miel por encima.

Cocina para impostores” es un blog de cocina que se sale de la tónica general. Nada de patearse todos los puestos del mercado buscando los mejores productos, nada de platos elaborados y complicados, nada de ingredientes extraños que luego no pueden comprarse en ningún sitio. Con los ingredientes que puedes encontrar en la cocina de cualquier piso de estudiantes puedes montar un plato que te hará quedar como un  “chef” aunque no sepas hacer un huevo frito.

Para comer bien no hace falta mucho tiempo, ni productos caros, ni saber cocinar. Ni siquiera nitrógeno líquido, aunque pueda parecer mentira. Y no sólo se puede comer bien sino que, además, se puede quedar como un príncipe ante las visitas, recurriendo a algo tan sencillo como la impostura. Engañar, eso es lo que aquí pretendemos. Engañar a la vista, al olfato, al gusto y hasta al bolsillo. Pura farsa, aunque esta vez por la noble causa de la gastronomía y el cuidado de nuestro ego.

Primera semana

  • Lunes: puchero de arroz, carne, tocino, ensalada y fruta.
  • Martes: lentejas , pescado, ensalada, postre: fruta.
  • Miércoles: potaje alubias, fiambre, patatas fritas y fruta.
  • Jueves: potaje de alubias, salchichas frescas en salsa de vino, patatas fritas y fruta.
  • Viernes: arroz con chocos, tortilla de patatas, ensalada y yogur.

Segunda semana

  • Lunes: macarrones con tomate, carne, pescado en salsa y fruta.
  • Martes: cocido, pringá, ensalada y fruta.
  • Miércoles: albóndigas, ensaladilla y fruta.
  • Jueves: lentejas, filete de pollo y fruta.
  • Viernes: sopa pasta, huevo, pescado frito, ensalada y yogur.

Tercera semana

  • Lunes: puchero con arroz, pringá y fruta.
  • Martes: patatas con tomate, filete empanado, ensalada y fruta.
  • Miércoles: sopa de verdura pasta, huevo, pollo con puré de patata natural y fruta.
  • Jueves: arroz con carne, huevos rellenos, ensalada y fruta.
  • Viernes: potaje de garbanzos, pescado frito, ensalada y yogur.

Cuarta semana

  • Lunes: lentejas, delicias de merluza, ensalada y fruta.
  • Martes: arroz a la cubana, tortilla de patatas y fruta.
  • Miércoles: sopa de pasta, filete pez espada en salsa, ensalada y fruta.
  • Jueves: puré de verdura, albóndigas y fruta.
  • Viernes: patatas con chocos, croquetas, ensalada y yogur

Ingredientes

  • 500 gramos de cebolla
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de azucar
  • 1 cucharada de vinagre
  • 1 pizca de sal

Preparación

Ponemos la cebolla partida  en tiras pequeñas a freir con el aceite, cuando empiece a dorarse añadimos  una pizca de sal y el azucar , dejamos que continue  el sofrito y se va caramelizando la cebolla, por último agregamos el vinagre y dejamos hirviendo hasta que se pierda el líquido (reducción).

Enlaces relacionados