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Sep
Cuando no había frigoríficos la gente tenía que recurrir a miles de trucos y artimañas para conservar los alimentos que poco a poco se van perdiendo. La razón de ser de esta receta era conservar para todo el año la carne de la matanza. Seguro que habéis escuchado más de una vez eso de “vas a durar más que un martillo en manteca”, pues eso, claro que el lomo no duraba tanto, es que está muy rico.
La orza es la olla de barro donde se metía el lomo con la manteca. Esta receta me la pasó mi amigo Juan Ramón Campos, así que va dedicada a él.
- Se consigue un buen lomo al que se le hacen unas incisiones (como si hiciéramos filetes de tres o cuatro centímetros de grosor, pero sin llegar hasta el final, para que el lomo se mantenga entero)
- Se coloca en un recipiente y se cubre de vino blanco manchego, sal, unas pimientas y unos ajos. y se tiene 48 horas.
- Se saca y se cuelga a secar durante 24 horas. (en mi pueblo lo colgaba mi padre de un palo en la cámara y debajo le ponía una palangana, para que chorrease sobre ella)
- Se trocea el lomo en tacos sobre las incisiones que hicimos al principio.
- Se fríe en manteca y aceite de oliva (solo un poquito; sin quemarlo mucho, pues le daremos un último refrito al sacarlo de la orza para calentarlo y comerlo).
- Se pasa a la orza y se va cubriendo de la misma manteca y aceite de oliva con el que se ha frito o con otra que se tenga derretida al lado.
- Se deja enfriar y ya tenemos lomo para todo el año.
- Cuando llega la hora de comérselo se sacan los tacos y se calientan, es una delicia.
- Con la manteca sobrante mi madre aprovechaba para hacer dulces, ya sabéis, antes no se tiraba nada.