La repostería andaluza es una de las más ricas y variadas del entorno mediterráneo, debido a su enorme repertorio, muy ligado a las fiestas tradicionales y religiosas. Digamos que existen tantos dulces como pueblos hay en Andalucía, y a su vez, tantos dulces y postres como festividades hay en el calendario. Esto se debe a que la repostería tradicional es la manera más natural de exteriorizar una celebración.
Por ello, no hay ninguna fiesta religiosa sin su particular postre o preparación, que muchas veces van marcando el calendario gastronómico y religioso de nuestra región.
En el caso de la cuaresma, sobresalen las torrijas, cuya preparación se extiende por casi toda la Península, y tiene un marcado orifen sefardí. Eran llamadas en aquella época “rebanadas de parida”, porque se suministraba a las mujeres en su convalecencia tras el parto, y por sus propiedades ayudaba a la recuperación de la madre y a la subida de la leche.
Hay infinidad de formas de preparar las torrijas, aunque encontramos dos tipo muy marcados: las que se preparan con vino, y las que se preparan con leche. A continuación, os mostramos dos maneras de realizar este sencillo y ancestral postre.
TORRIJITAS
Ingredientes:
1 pan de mini torrijas
3 huevos pequeños
vino blanco semidulce (Conde de Caralt, Marqués de Heliche)
Miel, aceite de girasol
Remojar el pan con el vino, procurando undirlo bien hasta que salgan pompitas. Cubrirlas con un paño blanco, para que absorban el vino sobrante. Aparte montar a punto de nieve las claras y después añadir las yemas. Poner el aceite a calentar, y cuando esté en su punto ir friendo las torrijas pasadas por el huevo. No dejar que dore mucho. Apartar, escurrirles el aceite y reposar. Más tarde, enmelarlas con miel algo rebajada con agua o vino dulce. Con la miel sobrante regar por encima de las torrijas y guardar tapadas.
TORRIJAS DE LECHE
Ingredientes:
1 pan de torrijas
200 gramos de miel
120 gramos de azúcar
¾ de litro de leche
2 huevos
aceite de girasol para freir
corteza de limón
En un recipiente, hervir la leche con el azúcar y la corteza de limón y reservar. Remojar el pan de torrijas en la leche, escurrir bien y dejarlas reposar sobre una superficie con agujeritos para que escupa el líquido sobrante. Después se pasan por los huevos batidos a punto de nieve. Freir en aceite abundante, hasta que estén doradas. Una vez fritas y escurridas se pasan por miel, se colocan en un recipiente, y se cubren con la miel restante. Guardar preferentemente en el frigorífico.
Mucha gente prefiere pasar las torrijas por azúcar y canela y comerlas tal cual, sin miel.
Si existiera una verdura que pudiera caracterizar a todo un pueblo, que encerrara el aroma característico de una cultura, sin duda alguna las berenjenas, son la hortaliza que mejor representa los sabores del mundo árabe. Ya en al-Andalus estaba incluída en numerosas recetas hispanomagrebíes, como “hervido de berenjenas rellenas” o el plato de “berenjenas con azafrán”, las cuales se rellenaban con su propia carne, huevo y especias, friéndolas posteriormente con huevo.

