Comer Bien

Recetas, menús y consejos para comer bien.

449277974_4f700a88e8_oLa repostería andaluza es una de las más ricas y variadas del entorno mediterráneo, debido a su enorme repertorio, muy ligado a las fiestas tradicionales y religiosas. Digamos que existen tantos dulces como pueblos hay en Andalucía, y a su vez, tantos dulces y postres como festividades hay en el calendario. Esto se debe a que la repostería tradicional es la manera más natural de exteriorizar una celebración.
Por ello, no hay ninguna fiesta religiosa sin su particular postre o preparación, que muchas veces van marcando el calendario gastronómico y religioso de nuestra región.
En el caso de la cuaresma, sobresalen las torrijas, cuya preparación se extiende por casi toda la Península, y tiene un marcado orifen sefardí. Eran llamadas en aquella época “rebanadas de parida”, porque se suministraba a las mujeres en su convalecencia tras el parto, y por sus propiedades ayudaba a la recuperación de la madre y a la subida de la leche.
Hay infinidad de formas de preparar las torrijas, aunque encontramos dos tipo muy marcados: las que se preparan con vino, y las que se preparan con leche. A continuación, os mostramos dos maneras de realizar este sencillo y ancestral postre.

TORRIJITAS
Ingredientes:
1 pan de mini torrijas
3 huevos pequeños
vino blanco semidulce (Conde de Caralt, Marqués de Heliche)
Miel, aceite de girasol

Remojar el pan con el vino, procurando undirlo bien hasta que salgan pompitas. Cubrirlas con un paño blanco, para que absorban el vino sobrante. Aparte montar a punto de nieve las claras y después añadir las yemas. Poner el aceite a calentar, y cuando esté en su punto ir friendo las torrijas pasadas por el huevo. No dejar que dore mucho. Apartar, escurrirles el aceite y reposar. Más tarde, enmelarlas con miel algo rebajada con agua o vino dulce. Con la miel sobrante regar por encima de las torrijas y guardar tapadas.

TORRIJAS DE LECHE
Ingredientes:
1 pan de torrijas
200 gramos de miel
120 gramos de azúcar
¾ de litro de leche
2 huevos
aceite de girasol para freir
corteza de limón

En un recipiente, hervir la leche con el azúcar y la corteza de limón y reservar. Remojar el pan de torrijas en la leche, escurrir bien y dejarlas reposar sobre una superficie con agujeritos para que escupa el líquido sobrante. Después se pasan por los huevos batidos a punto de nieve. Freir en aceite abundante, hasta que estén doradas. Una vez fritas y escurridas se pasan por miel, se colocan en un recipiente, y se cubren con la miel restante. Guardar preferentemente en el frigorífico.
Mucha gente prefiere pasar las torrijas por azúcar y canela y comerlas tal cual, sin miel.

El sabor de la carne de membrillo me recuerda al campo, a los veranos con mis primos y al olor del granero donde mi abuela guardaba los platos de este delicioso postre cubiertos por una capa de moho. El moho en el membrillo debe cumplir la misma función que en el salchichón: le da un sabor especial.

Todo el secreto de la carne de membrillo consiste en no echarle agua. Pelar o no pelar los membrillos es opcional, siempre que tengan la piel limpia y sin manchas. Quitarles el corazón con las semillas y las partes más duras si es imprescindible, pero merece la pena el esfuerzo.

La cantidad de azúcar depende del gusto de cada uno, yo suelo pesar los membrillos antes de limpiarlos y le añado la mitad del peso en azúcar. Aunque si quiero que me dure para todo el año le echo algo más, hay quien le echa el mismo peso de azúcar que el membrillo ya limpio.

Bueno pues una vez que los membrillos están limpios, los troceas, los echas en una cacerola u olla que tenga el fondo grueso y añades el azúcar. Lo dejas a fuego lento y verás como el membrillo empieza a soltar un jugo que huele deliciosamente bien, el jugo se une con el azúcar y en ese caldo se van haciendo los membrillos.

Cuando saques la nariz de la olla tápala (la olla) para que no pierda el caldo. Dependiendo de la cantidad de membrillo que hayas echado lo dejas cociendo entre cuarenta minutos y una hora (la casa se te llenará de un aroma delicioso), cuando los trozos empiecen a tomar color rojo lo apartas del fuego e  inmediatamente lo bates todo con una buena batidora. Viertes la crema resultante en platos, fiambreras o moldes y, si puedes aguantar, lo dejas reposar unos días para que tome consistencia.

Trucos importantes: no añadir agua en absoluto, no dejar que el membrillo se ponga demasiado rojo, usar una buena batidora para que no queden grumos ni pedacitos.

Ingredientes

  • 1/2 kg de zanahorias
  • 300 gramos de coco rallado
  • 250 gramos de azúcar
  • 6 bollos de leche
  • Un chorro de leche

Preparación

Pelar las zanahorias y hervirlas con un poco de agua. Después triturarlas en un pasapuré y mezclarla con el azúcar, el coco y la leche. Cortar los bollos en tres partes horizontales. Cubre el fondo de un molde con papel aluminio. Pon dentro la parte superior de los bollos boca abajo, cúbrelos con la mitad del puré preparado anteriormente. Por encima de la parte central de los bollos, cúbrelos a su vez con la otra mitad de la pasta de zanahorias y termina poniendo la última capa de los bollos. Aprieta con fuerza con las manos para que los bollos queden bien impregnados. A continuación, pon el molde en el frigorífico durante varias horas.

Desmolda la tarta y espolvorea su superficie con coco rallado.

Enlaces

Ingredientes

  • 500 ml de leche
  • 250 gr de harina
  • 2 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharada de aceite
  • 1 cucharada de brandy

Preparación

Se mezclan todos los ingredientes a mano o en la batidora, se deja reposar un rato y se frien con margarina en una sartén antiadherente extendiendo un poco de la mezcla para que cubra toda la sartén.

Se pueden comer untados con nocilla o mermelada. También se pueden rellenar con queso o jamón cocido.