Cada cocina cuenta una
historia…
La cocina judía cuenta la historia de un pueblo desarraigado y emigrante. Detrás de cada receta hay una historia de tradiciones locales y de vida cotidiana en ciudades y pueblos lejanos, recuerdos de un mundo desaparecido, recuerdos ancestrales, antiguas culturas e identidad.
El próximo lunes 28 de septiembre se celebra una de las festividades más señaladas del calendario hebreo:
el Yom Kippur
Es un día de ayuno y plegarias, momento de reconciliación, de resolver deudas emocionales, de hacer obras de caridad y recordar a los familiares fallecidos. La comida previa al ayuno debe ser sencilla e insulsa para que no provoque sed, y suele ser sopa de pollo o kreplach de pollo. El ayuno se rompe con te con limón o limonada, y el pollo es la comida tradicional de todas las comunidades. A continuación os proponemos una receta festiva, donde el pollo se acompaña de dátiles y especias…
POLLO CON DÁTILES
Ingredientes:
1 pollo grande troceado
2 cebollas grandes
2 cucharitas de canela
3/4 de macis
1/4 de nuez moscada
1 cucharada de miel
250 gramos dátiles
El zumo de medio limón
Un pellizco de azafrán
100 gramos de almendras tostadas y molidas
aceite oliva, sal
En una cazuela de barro, se saltean los trozos de pollo con aceite de oliva. Se retiran, y en el mismo aceite se pochan las cebollas, junto con las especias y la miel. Se añade 1 taza y media de agua o caldo, se remueve bien y se introducen los trozos de pollo previamente dorados. Se cuece todo a fuego lento durante 25 minutos. Entonces se añaden los dátiles deshuesados , el zumo de limón y el azafrán majado. Se cuece todo hasta que el pollo esté tierno. Es importante probarlo y rectificarlo de sal, porque en este plato es clave encontrar el punto de equilibrio exacto de los sabores.
Se sirve espolvoreado con almendras.
Esta receta es de la web de la Hostería Valdeolivo en Almagro, que tiene un restaurante de alta cocina. Estuve allí este verano (2009) y me encantó el hotel, su dueño es una persona muy simpática y ha sabido crear un lugar agradable y acogedor.
Ingredientes, para 4 comensales
- Patatas, cortadas en rodajas, 1 kg
- Harina, 100 gr
- Sal, 1 pizca
- Pimienta, 1 Pizca
- Huevos, 3 Unidades
- Azafrán de la Mancha, 1 hebra
- Aceite de Oliva , 1 taza
- Agua, 1/2 litro
- Ajo morado, 2 dientes
- Perejil, 1 ramita
- Laurel, 2 hojas
Elaboración
Una vez peladas las patatas, se cortan en rodajas un poco gruesas, a continuación se pone sal y se rebozan , primero en harina y luego en huevo batido. Se pone al fuego la sartén con abundante aceite de oliva y se fríen, cuando estén doradas se van retirando a una olla.
En el aceite de freírlas se pone una cucharadita de harina bien tostada , luego se machaca un ajo y un poco de azafrán, todo ello se pone a la olla, a continuación probar de sal y se cubren de agua fría hasta que se cuecen, tiempo de cocción aproximado entre 15/20 minutos.
Tiempo de preparación, 45 minutos
Calorías por comensal, 200
En la vida sólo hay dos cosas importantes sobre las que tenemos algún control:
- Qué hacemos (no tanto control)
- Cómo lo hacemos (mucho más control)
La mayoría de las dietas suelen enfocarse casi exclusivamente al “qué comemos” pero normalmente se deja de lado el “cómo comemos”.
Por fortuna tengo una constitución genética que me ayuda a estar delgado y que me permite desayunar todas las mañanas medio bollo de pan con aceite y tomate, otro medio con aceite y mermelada de naranja amarga y un vaso de leche con colacao (ahí es ‘ná’). No obstante tengo dos costumbres que creo que me ayudan a mantenerme en mi peso: como muy despacio y paro cuando no tengo más hambre.
Hoy leyendo un artículo en un blog del que soy asiduo he encontrado unos sencillos consejos que pueden ayudar a comer mejor y más despacio, la bautizaré como “La dieta del tenedor” por si hago escuela y luego tengo que reclamar los derechos de autor.
Ahí va La dieta del tenedor:
- Después de cada bocado suelta el tenedor, o la cuchara, en el borde del plato, aprovecha la pausa para masticar tranquilamente y luego vuelve a la carga
- Sírvete SIEMPRE en un plato: no comas nunca nada que no pase por tu plato, esto incluye el comer de pie mientras preparas la comida, la merienda o cualquier otro tipo de picoteo.
Sigue esta dieta tan sencilla en apariencia y tan fácil de saltarse en la práctica y ya me contarás los resultados.
Enlaces relacionados
El sabor de la carne de membrillo me recuerda al campo, a los veranos con mis primos y al olor del granero donde mi abuela guardaba los platos de este delicioso postre cubiertos por una capa de moho. El moho en el membrillo debe cumplir la misma función que en el salchichón: le da un sabor especial.
Todo el secreto de la carne de membrillo consiste en no echarle agua. Pelar o no pelar los membrillos es opcional, siempre que tengan la piel limpia y sin manchas. Quitarles el corazón con las semillas y las partes más duras si es imprescindible, pero merece la pena el esfuerzo.
La cantidad de azúcar depende del gusto de cada uno, yo suelo pesar los membrillos antes de limpiarlos y le añado la mitad del peso en azúcar. Aunque si quiero que me dure para todo el año le echo algo más, hay quien le echa el mismo peso de azúcar que el membrillo ya limpio.
Bueno pues una vez que los membrillos están limpios, los troceas, los echas en una cacerola u olla que tenga el fondo grueso y añades el azúcar. Lo dejas a fuego lento y verás como el membrillo empieza a soltar un jugo que huele deliciosamente bien, el jugo se une con el azúcar y en ese caldo se van haciendo los membrillos.
Cuando saques la nariz de la olla tápala (la olla) para que no pierda el caldo. Dependiendo de la cantidad de membrillo que hayas echado lo dejas cociendo entre cuarenta minutos y una hora (la casa se te llenará de un aroma delicioso), cuando los trozos empiecen a tomar color rojo lo apartas del fuego e inmediatamente lo bates todo con una buena batidora. Viertes la crema resultante en platos, fiambreras o moldes y, si puedes aguantar, lo dejas reposar unos días para que tome consistencia.
Trucos importantes: no añadir agua en absoluto, no dejar que el membrillo se ponga demasiado rojo, usar una buena batidora para que no queden grumos ni pedacitos.